domingo, mayo 28, 2006

Niños para siempre

No suelo ver Lizzie McGuire, simplemente no me siento a verla. Hoy sin embargo he dejado correr la tele, y no me arrepiento. El capítulo de hoy es de esos con moraleja... bueno, lo son todos, pero este en especial, me ha tocado hondo. Porque describe cosas que me han ocurrido personalmente cuando tenía una edad complicada. Y es que las dos protagonistas a punto de ser adultas descubren que todavía adoran una serie de peluches aodrables gigantes que veían cuando eran unas niñas.

Como en cada serie que se precie, tienen a la típica niñata que se cree mayor y que llora cuando se rompe una uñita, seguro. Y sieeeempre se les mete en la cabeza o ser como ella, o que ella no las desprecie, o se montará una. Porque la niñata pija que se maquilla más que una puta (con perdón para el colectivo) llamará por su supermegachachi celular y le dará el chivatazo al ejército de pijas que ha creado.

Pero un amigo de las dos protagonistas adora a los mismos peluchitos gigantes y no se averguenza. Resultado de las burlas: para ellas es el fin del mundo, y él, con todo su optimismo, pasa de todo y todos y sigue con su afición, llegándose a alegrar incluso por la cantidad de fotos para bebés que les dejan en la taquilla. La pobre Lizzie no se atreve a volver a clase. Pero su madre la anima, confesándole que hasta ella duerme con un osito (que sería de estas series para adolescentes sin el toque de la mamá, que siempre pone el razonamiento que las hormonas devoran sin piedad durante la adolescencia) Pero por muchos consejos que nos diera mamá, siempre teníamos que solucionarlo por nosotros mismos. Al final, la protagonista se rebela ante todos sus compañeros sin verguenza ninguna y el instituto entero canta la canción de la serie. Moraleja: todos tenemos un niño dentro, y si lo perdemos, perdemos nuestro corazón.

Intentar ser mayor sin estar preparado es el peor error. Y el mayor: hacerle caso a esos niñatos y fingir lo que no eres. Para ellos eres aceptable, pero ¿y para tí mismo? para tí mismo eres una farsa. Pensadlo. Aunque a nosotros ya no nos hace falta. La mayoría de nosotros nos respetamos entre nosotros por cómo somos y ahí radica nuestro encanto. Pasa la adolescencia, el mundo de las cosas que veíamos cuando eramos pequeños vuelve con fuerza gracias al factor nostalgia. No me averguenza decir que me gusta ver dibujos animados de cuando era niña, que adoro visitar las jugueterías y que uno de mis ídolos es una princesa Disney. Que a los 16 años era más fan de Pokémon que los niños de Primaria. Que tengo peluches y conservo mis libros del colegio. Que me encantan los videojuegos de Super Mario. Que me pongo como una tonta al ver cosas anteriores a 1994. Que me salta la lagrimilla al ver pelis Disney de las clásicas. Y no me averguenzo, repito, porque con esas pequeñitas cosas soy feliz.

Porque no tiene nada que ver. Puedes trabajar en una oficina seria, tener un trabajo serio, educado, ir tan bien vestido, porque eso no impide que al llegar a casa, te rías con unos dibujos animados o te pases el tiempo libre frikeando. Y hoy día, en muchos trabajos existe lo que vulgarmente se conoce como un buen rollo del quince.

Vivan los niños. Ea.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo peligroso de esto no es perder al niño, si no conservar la parte de "comportarse como uno". Aunque bueno, todos tenemos nuestro lado fan. la diferencia esta en que hay fans mas aceptados por la mayoria que otros.

Y sobr elo d eno tener vergüenza con las aficiones, escribe un tio de 30 recien cumplidos que aun disfruta como un enano con series como los Power Rangers, y que rabia en arameo por que aqui no lleguen mas series japonesas d eimagen real (como las de Kamen Rider), aunque Ultraman ha sido una excepcion.

Y aun sigo esperando que se digen reponer d euja puñetera vez en una emisora nacional y a una hora decente David el Gnomo (la verdad es que ese ultimo capitulo me traumatizó y me hizo consciente de ciertas cosas).

Tu sigue así cariño. Conservar nuestro niño no tiene que impedirnos madurar. De lo contrario no somos mayores si no viejos (en el mal sentido). Y ademas, a veces eso eslo unico que mantiene la propia sonrisa y la capacidad de asombro ;) y que te hace adorable (K)

Usagi

Anónimo dijo...

Ays, me ha encantado tu articulo, y tranquila que la niña dentro de mí está bien a salvo ^_^

Chuck Draug dijo...

La verdad es que no puedo estar más de acuerdo. Conservar al niño que tenemos dentro es importante, porque es parte de nosotros... renunciar a ello es renunciar a ser uno mismo.

Tu sigue así, Noe, sigue siendo tú misma. Es algo de lo que debes estar muy orgullosa. ^^

河曲勝人 - Kawano Katsuhito dijo...

Lo mismo digo que Draug y Usagi.

No te avergüences de lo que te gusta y de mantener viva a la niña que hay dentro de ti, Noe. Porque no tienes absolutamente nada de qué avergonzarte.

Un saludo.

Perraca de Utrera dijo...

Yo tengo un problema serio... Cuando tenía 14 años no me daba vergüenza decir en público que jugaba (y de hecho juego) con Play-Doh, que andaba con peluches, que no podía dormir sola porque sentía pánico, que no me pintaba la cara porque me parecía de estúpidas pensar que porque lleves polvos de colores en la piel eres mas supermegaguay que nadie.
Tengo 21 años y salgo a la calle con un poco de máscara para pestañas en los ojos, sigo jugando durmiendo con mi hermana 9 años mayor que yo porque sigo teniendo pánico a dormir sola, que mi cuarto es un santuario en lo que a muñecos se refiere, que tengo un poster del Oktoberfest München sólo porque es una montaña rusa de colores con forma de corazón, que mis gafas, mi movil y el 70% de mi ropa es de color rosa, que mis ratos libres los dedico a meterme en Toys´r´us...
Me educaron siempre diciendome que no tengo porque renegar de que soy una niña pequeña. Y la razón por la que nada de esto me ha dado vergüenza nunca ha sido porque maduré mucho dentro de mi niñez. Cuando somos adolescentes no queremos destacar, y eso es uno de los motivos por los que yo era así, porque me encanta salirme de la norma...
No conservo a la niña que llevo dentro. Simplemente soy una niña, y dudo que cambie...

Que viva Antoine de Saint-Eùpery y la madre que lo parió!!!!

El Jose dijo...

"Puedes trabajar en una oficina seria, tener un trabajo serio, educado, ir tan bien vestido, porque eso no impide que al llegar a casa, te rías con unos dibujos animados o te pases el tiempo libre frikeando".

Diox mío... ¡me has clavao!

Una lástima que precisamente uno no tenga un "buen rollo del quince" en el curro y tenga que mantener el frikismo en secreto por el bien de mi hipoteca.

Pero qué leches, estoy de acuerdo en casi todo. Si no todo, hay que mantener siempre viva una parte del niño que llevamos dentro. Si no, tal y como lo veo cada día, se pierde mucho la capacidad de aprender... y eso, caramba, puede ser malo para la cabeza...

(eso sí, sin abusar... que el abuso también es malo... se lo digan si no al que salió en el último capítulo de CSI Las Vegas que era cliente asiduo de una tienda llamada Forever Baby. ¿Cómo, no sabéis de los que hablo?. Grissom, perdónalos porque no saben lo que hacen)

AMY dijo...

yo tambien vi ese capitulo... y eso que no me gusta la serieXD

pues... lo entiendo perfectamente. a mi me miran raro porque me gusta el manga (dibujitos chinos... bah, incultos!) creen que es infantil... y no saben de que hablan.

oye, que las princesas disney molan!! aupa bella!! (mi princesa predilecta, tengo un cuadro de ella en mi cuarto:p)


oye, que yo si se de que capitulo habla el jose, que no me pierdo ni uno de san grissom y compañiaXD fue demasiado fuerte lo de forever babie ._.

Anónimo dijo...

Amy, di que si. Meter en el mismo saco a doraemon y, por poner un ejemplo, Blood, Full Metal Panic o Vagabond es no tener ni idea, la verdad.

Usagi