
Dicen que una imagen vale mas que mil palabras.
Pues eso XD
¡¡VACACIONES!!
En fin, servidora se marcha este lunes por la tarde a Lanzarote y no aparecerá hasta mediados de Agosto. Qué ganas de ir allá. Más que nunca.
Ays. No me creo que terminara ya loe exámenes... Me quedan por saber dos notas, pero no podría estar más contenta (y anonadada) con las que tengo O__o
Y el día 21, a leer Harry Potter en inglés... Imposible de creer que se acabe... Y qué miedo.
Para después de verano...
dos tiras Gibbernianas, que ya las tengo empezadas :D
espero que dos o tres episodios del fanfic sobre mi personaje Harrypotteriano... ¿Hace una preview? ;)
― ¿Señor Highsmith?
Al oír su nombre, el hombre se levantó nerviosamente de la butaca de la sala de espera, en donde no había nadie más a esas horas de la noche.
Sin duda, el bebé que le llevaba la comadrona había heredado su mismo pelo espeso y color azabache. Vestía unos ajados pantalones que en otro tiempo hubieran sido perfectos para un oficinista, pero que combinados con los zapatos que llevaba, de lona y de un morado intenso, le quitaban toda la elegancia posible. Un holgado jersey de punto colgaba hasta la mitad de los muslos, acentuando aún más su corpulencia: si no fuera por su cara bonachona y sus mejillas rosadas por la emoción, más de uno se hubiera pensado dirigirse a él para pedirle la hora.
Cuando el hombre se hubo acercado del todo, la mujer apartó con delicadeza la mantita, dejando al descubierto la cabecita llena de pelo negro como el carbón.
― Es una niña preciosa ―le dijo mientras se la entregaba.
― Una niña... ―susurró el padre con voz soñadora. Le empezó a hacer carantoñas― Hola, pequeña... ¡Hola!... ─enseguida alzó hacia la enfermera sus ojos oscuros, preocupado─ ¿Cómo está mi esposa?
― Está descansando. Todo ha ido estupendamente.
Eliminada ya toda preocupación, el bonachón señor Highsmith puso toda su atención en la pequeña. Desde que tuvo en brazos a su hijo mayor, Arthur, hacía ya once años, no había sentido una felicidad tan plena.
― ¿Sabe, señor Higsmith? ―dijo la enfermera, divertida―Creo que será una niña muy curiosa e inteligente. Nació con los ojos abiertos de par en par, como si tuviera prisa por verlo todo.
El señor Highsmith sonrió y siguió haciéndole cariñosas carantoñas al bebé.
― Vaya, eres una pequeña curiosa, ¿eh?...
─ Señor Highsmith −dijo la enfermera de repente−, ¿puedo hacerle una pregunta? Sé que le va a resultar extraño, pero… ¿las rojas que le trajo esta tarde a su mujer, eran ya azules? Quiero decir… −rió nerviosamente─ Sé que es absurdo… pero hubiera jurado que eran rojas. No me haga mucho caso.
Hubiera sido una pregunta muy inocente para cualquiera, pero al señor Highsmith el corazón le dio un vuelco al oírla.
− Eh… Claro, eran azules. Es el color favorito de mi esposa.
− Claro…−la enfermera rió nerviosamente− Le dije que era una tontería… Iré a ver cómo está su esposa.
El señor Highsmith suspiró cuando la enfermera se fue (muy probablemente, a comprobar que las rosas eran azules y que no estaba loca).
Miró a su hija, tan dulce e inofensiva, envuelta en aquellas mantas. Cuando la vio por primera vez, no puedo evitar preguntarse si sería como sus abuelos. Él no había nacido con sus mismas cualidades, por un azar del destino, y la madre de la niña, que ahora descansaba en aquella habitación, tampoco era de la misma naturaleza. Pero sus padres, los abuelos de la niña, lo habían sido, y sus abuelos también. Y la primera pregunta que Sarah le había hecho cuando supo que esperaba una niña fue:
− Cariño, ¿crees que será… ya sabes… una bruja?
─ Tendremos que esperar para saberlo ─había respondido él.
episodio 9 del fic de Holmes: las cosas se ponen feas :P
El corazón de Holmes dio un vuelco. Se había dado cuenta de algo. Podía recordarla, estaba seguro… Garabateó sobre una hoja de papel los extraños símbolos que había visto en el cofre la noche que fue al Covent Garden. Abrió el libro de sánscrito y los buscó. Y sintió que todo su cuerpo bullía de excitación.
― Droha… Venganza... ¡No fue un suicidio!
De repente, un fuerte tintineo de cristales rotos quebró el silencio de la sala. Holmes se sobresaltó y miró a su alrededor, como buscando la procedencia del ruido. Había venido del final del pasillo, justo al lado de las cortinas. Le asaltó entonces un frío presentimiento, y con la cabeza agachada escudriñó la sala, aun sin soltar el lápiz, como si intentara hacer ver que continuaba ensimismado en sus apuntes e investigaciones. Finalmente y ante el persistente silencio no aguantó más y se levantó de la mesa, dirigiéndose a las cortinas, mientras el presentimiento de peligro inminente crecía en su interior.
― ¿Hay alguien ahí? ―dijo.
Silencio.
Vaciló un momento, retrocedió de nuevo hasta la mesa y cogió el papel donde había apuntado todas sus averiguaciones y notas. Algo le decía que no debía descuidarlo ni un momento. Con el corazón latiéndole fuertemente, avanzó por el pasillo, despacio, casi conteniendo el aliento; giró al llegar al último estante, y entonces, sus penetrantes ojos grises vieron una lámpara de aceite, hecha añicos, en el suelo. Se había caído de una de las mesas. El aceite formaba un gran charco, y había salpicado las cortinas. ¿Cómo había llegado esa lámpara ahí? No se pudo haber caído sola, pues la distancia que había desde el lugar donde estaba en la mesa (el joven lo supo por un surco redondo en la madera) hasta el suelo, era demasiada.
― ¿Hay alguien ahí? ―dijo, sin esperar respuesta, y efectivamente sin obtenerla.
Giró hasta el siguiente estante, pero tampoco allí había nadie. En esa fila de mesas, todas las lámparas estaban en su sitio. Holmes apretó con fuerza el papel en su mano izquierda, hasta que desapareció hecho una bola entre sus dedos largos y finos. Le acometió una extraña sensación de hostilidad y desconfianza hacia aquel individuo corpulento. Nadie más había entrado después de él, y era imposible que hubiera salido de la sala, pues el tintineo de la puerta le habría delatado. Tenía que seguir allí dentro.
Pero Holmes no tuvo tiempo de resolver aquel pequeño misterio: el tipo, que había estado escondido cerca de la puerta, se colocó detrás de él, y con la culata de un revólver, le golpeó en la cabeza. Todo desapareció en un estallido de dolor.
.. y un post llenito de spoilers sobre el esperadisimo acontecimiento final Harrypotteriano, que no leera nadie excepto Marina que se va a leer el libro en ingles XD
¡¡FELIZ VERANO!!