¡OHHHH, DIOSSSSS!
¡Dios, Dios, Dios!
¡El encuentro del año! ¡EL ENCUENTRO DEL AÑOOOO! :_____)


Cartel original.
La ambientación victoriana es perfecta, la fotografía es suave, oscura, y el vestuario muy bien conseguido.El principio ya te deja pegado al asiento. Un Londres oscuro, y una sombra misteriosa, para luego acabar con una terrible muerte en medio de una terrorífica alucinación con incendios y faisanes asados asesinos (sí, asado...). Pero la auténtica aventura comienza cuando el joven Watson llega a Brompton, su nuevo colegio, en pleno Londres victoriano de 1870. Allí conoce a Sherlock Holmes, un joven tan excéntrico como fascinante, con el que pronto entabla amistad y descubre todo un mundo. Además, tenemos algo nada usual en las pelis del detective: le vemos con una chica, Elizabeth, sobrina del excéntrico mentor de Holmes, el profesor
Waxflatter, quien aporta un aire lleno de frescura con sus fascinantes inventos a lo DaVinci.

Los tres amigos y el proefsor Waxflatter con su más querido invento
También esta Rathe, el profesor de esgrima, al que Holmes admira tanto como a su mentor.

El profesor Rathe.
Tras una serie de inexplicables muertes que incluye la de su admirado profesor y mentor, el joven y su nuevo amigo empiezan una investigación para acabar descubriendo que detrás de los asesinatos, hay una diabólica secta egipcia llamada Rametep (en una escena al más puro estilo Indiana Jones y el Templo Maldito... ¿homenaje Spilbergiano, o Columbus es un friki de los que más?) y que encerrará más de una sorpresa...

¿Indiana Holmes en el templo maldito?
Aquí, empezará la verdadera acción. Quizá el final se puede considerar algo apresurado, pero tan frenético, y con un giro tan inesperado, que mantiene en vilo al espectador más exigente.
Lo más atractivo de la película, es, sin duda, ese montón de cabos que intenta atar, humilde pero acertadamente, sobre la futura vida adulta de Holmes. La famosa frase de ¡Comienza el juego! con la que iniciará casi todos sus casos. El origen de sus famoso gorro, o el gabán y la pipa. Vemos además la esgrima, cosa muy conocida de Holmes pero muy poco vista, y algunos de sus primeros pinitos con la química. Y con la inesperada (¡¡¡¡ATENCION MEGA-SPOILER!!!!) e injusta muerte de Elizabeth, se explica de una forma muy triste y romántica (y no solo en el sentido de amor) por qué Holmes jamás quiso a ninguna mujer... (puede ser un enorme tópico, pero más topicazo es la peli de terror del ser sobrenatural que se la jura al pringao/a de turno porque sí, o la historia de amor donde chica conoce a chico y luego chica se enamora de un conocido de chico...y nadie se queja... Ah, intrigante sociedad)

Snif...
Holmes también tiene enemigos en esta película. Como todo estudiante especial que se precie, despertará los celos de algunos estudiantes snobs y estirados como el (inaguantable) Dudley. Rivalidad... algo por lo que todos hemos pasado en menor o mayor medida. El conflicto que éste creará no juega un gran papel en la película, pero ayuda a atar cabos.

Dudley (alias Draco Malfoy :P) y su séquito de mortíf... digooo, de camaradas :P
¿Qué decir sobre el reparto? Físicamente, Nicholas Rowe (que contaba con 19 añitos en ese momento) constituye un joven Holmes muy acertado. Posee esa mirada penetrante pero lánguida, y ese físico larguilucho y delgado que curiosamente no deja de ser atlético. No es nada difícil imaginarle creciendo para convirtirse con unos años más en ese conocido genio de la deducción. (y encima se da un aire a Basil Rathbone, quien fuera el Holmes más conocido del cine :P)
A lo largo del filme pasa por duras pruebas, pierde a personas muy importantes para él, y además, su único miedo (que toma forma en su alucinación) está puramente relacionado con lo personal... algo se deja intuir sobre su misteriosa vida familiar que podría explicar muchas cosas de su futuro.Su falta de experiencia (lógica por otra parte dado su escasísimo trabajo anterior) se nota en muchas ocasiones donde parece que le falta "algo". Pero en otras realmente deja rendido al espectador, como en las escenas de acción, o en el tramo final, donde realmente hace que se note que Holmes ya no es el mismo que al inicio del filme.Watson, por su parte, responde al típico arquetipo del personaje: gafas, más bajo que Holmes y algo regordete. Pero lejos de poner sólo el punto cómico, como (lamentablemente) muchas de las producciones sobre el tema, vemos evolucionar a un personaje asustadizo en principio, pero dispuesto, lleno de sentido del honor y que finalmente pondrá el valor y la amistad por delante de todo. Se ve por tanto un Watson encantador, lleno de esa bondad que ya mostrará en las novelas originales.

Holmes y Watson. Sobra decir quién es quién.
El resto del reparto está correcto, especialmente Anthony Higgins en el papel de Rathe... Sobre todo por... ¡No díré más, no diré más! :P
En definitiva, es un precioso homenaje al personaje y su mundo, y aunque desde luego a muchos seguidores del detective les haya parecido, por una cosa u otra, una película poco acertada, ningún admirador podrá evitar una sonrisa en determinados momentos (seamos sinceros, el final, con Holmes ataviado como tal y marchándose en el carruaje, es para gritar "¡¡VIIIVE, VIIIIIVE!!").

Los efectos especiales marcaron un hito en su época. Las diabólicas gárgolas enanas, el caballero de la vidrieda o la archiconocida escena donde unos adorables pero escalofriantes pastelitos atacan a Watson, son parte de la historia de los efectos especiales del cine.

Mamá, el pastelito me está mirando...
Una cosa no se puede negar del filme: es todo un clásico. Es una de esas pelis que recodamos de cuando éramos pequeños, en el salón de casa en esas veladas de cine familiar, de esas películas que se quedan grabadas. Película ochentera, mágica y encantadora, con un ambiente estupendo. Pero lamentablemente pertenece a ese grupo de películas que se olvidaron con facilidad, una de esas joyas incomprendidas por la taquilla y que, con el paso de los años, se convierten en todo un clásico de culto. Y si hay algo que se le debe a la peli, guste o no, esté acertada o no (eso depende de cuánto esté dispuesto a "soportar" un admirador), es el haber formado a toda una generación de futuros Holmesianos. Que curiosamente, al leer las novelas, acaban viendo a un Holmes menos mitificado y más humano. Sus razones tiene para ser como es... :)
Pero pese a su ambiente, a su historia, a su magia, lo mejor de la película está curiosamente al final de los créditos. No me hagáis contarlo... Hay que verlo.



